Una Gata Rara

Érase una vez una gata rara, de apariencia y actitudes raras, que un raro día de Agosto llegó al departamento de unas hermanas que, cómo no, también eran raras.
Cuando apareció, abarcó con su mirada rara los confines del departamento y las criaturas raras que vivían ahí.
«Es un lugar raro, pero me gusta», se dijo la gata rara.
Desde ese día viven juntas las hermanas raras y la gata rara, que por una casualidad rara, las llevó a compartir sus existencias raras.
Cuando la gente pasa y ve a la gata rara sentada en la ventana, observando todo con su mirada rara, exclama:
«Mish... mira la gata pa’ rara».
Así concluye esta historia rara de la llegada a nuestras vidas de esta particular gata rara.
